Bartolina Sisa

Bartolina Sisa fue una valerosa heroína quechua que participó en el levantamiento contra el colonialismo español junto a su esposo, el virrey y caudillo Tupac Katari. El 5 de septiembre de cada año se escogió como fecha para celebrar el Día Internacional de la Mujer Indígena en homenaje a Bartolina Sisa, quien fue descuartizada durante la rebelión anticolonialista en el Alto Perú por las fuerzas españolas.

La vida y la obra de Bartolina Sisa, igual que su muerte, fue un ejemplo heroico de lucha por la emancipación del yugo español.

Orígenes de Bartolina Sisa

Si bien no hay acuerdo acerca del origen de Bartolina Sisa, se puede afirmar que nació en el departamento boliviano de La Paz, el 25 de agosto de 1750, aunque no está esclarecido si fue en Qara Qhatu o en Sullkawi.

Era hija de Josefa Vargas y José Sisa, que se ganaban la vida con el comercio de telas y de coca de los Yungas, para liberarse de la opresión a la que estaban sometidos los pueblos que eran originarios de esos lugares de latinoamérica.

Bartolina Sisa pudo liberarse del sometimiento a la servidumbre y a la esclavitud de las que estaba presa su nación originaria, tomando conciencia plena y asumiendo una convicción profunda para luchar por la emancipación y redimir de la opresión a su pueblo.

Su conocimiento de la realidad

Bartolina Sisa vivió con su familia en la Villa de Sica Sica. Junto a sus padres trabajó en el comercio de la hoja de coca y los tejidos nativos, con lo cual adquirió una importante experiencia que le permitió, a los diecinueve años, independizarse.

Así es como pudo viajar por muchas ciudades y poblados, minas, comunidades y cocales. Conoció minuciosamente la realidad que vivían sus hermanos indígenas, y observó la explotación, el sometimiento, el abuso y las ofensas que sufrían por parte de las autoridades españolas.

Así nació una convicción en Bartolina Sisa, y un deseo de protesta contra la injusticia del sistema colonialista y su régimen de explotación.

Relación con Tupac Katari

Julián Apaza Nina, más conocido como Tupac Katari, era un indígena aymara que también formaba parte del comercio de la hoja de coca. Era hijo de un minero que falleció en las minas de Potosí, cuando él era adolescente.

Bartolina Sisa lo conoció a los 25 años en uno de sus tantos viajes, donde lo vio realizando trabajos forzados en la mita de las Minas de Oruro. Era un hombre notablemente inteligente, de buenas condiciones físicas, que conoció el sufrimiento de sus hermanos indios y comenzó a pensar en la necesidad de rebelarse.

Luego de trabajar en la mina se trasladó a Sica Sica donde se relacionó con su futura compañera, cuando trabajaba como panadero. Más tarde fue comerciante minorista, trajinante se le llamaba en esos lugares porque se desplazaba de Sica Sica hasta La Paz.

Bartolina Sisa era una joven mujer aguerrida, esbelta, atractiva, de piel morena y ojos negros. Muy inteligente, dominaba el kurawa (la onda), el fusil y sabía montar a caballo.

En el año 1772 ya habían contraído matrimonio, luego de lo cual tuvieron cuatro hijos (tres varones y una mujer). Mientras su descontento frente a la explotación colonial crecía día tras día.

Una joven virreina

Bartolina Sisa era una joven líder que rápidamente contó con el seguimiento y la obediencia de los indígenas que formaban parte de la futura sublevación. Era una mujer muy hábil en el desempeño de las actividades de campaña, y muy tempranamente se reconoció su autoridad.

Tupac Katari fue nombrado virrey del Inca mientras iban camino a la liberación de su pueblo, en las cercanías de La Paz, y por derecho propio a Bartolina Sisa le correspondió el título de virreina.

Con ese nombramiento, la valiente mujer organizó campamentos militares para las sublevaciones en Chacaltaya, en el Calvario, en Killi Killi, en las alturas de Pampahasi y en el valle de Potopoto.

Su esposo utilizó un sistema de cooperación mutua entre los parientes que, sumado a su experiencia como trajinante de hojas de coca, le permitió reclutar tropas y organizar un comercio clandestino de vino y coca para solventar el financiamiento del movimiento rebelde y el abastecimiento de las tropas del Alto Perú.

Ideales independentistas

Bartolina Sisa y su esposo coincidían con los ideales de José Gabriel Condorcanqui, más conocido como Tupac Amaru, y aunaron sus fines emancipatorios en base a una convergencia sólida de tácticas, criterios y estrategias de lucha.

De esta manera elaboraron un plan de acción sistematizado que puso a más de ciento cincuenta mil indígenas en pie de guerra en todas las regiones más conflictivas de Perú, Oruro, La Paz y los valles bolivianos de Chayanta.

En camino hacia la liberación

Cuando Julián Apaza Nina toma conocimiento de los levantamientos en Potosí (en Chayanta), y de la ejecución espantosa de Micaela Bastidas y Tupac Amaru en Tinta, toma la decisión de adoptar un nombre para la guerra y decide llamarse Tupac Katari.

Tupac Katari adoptó el nombre como pseudónimo en homenaje a Tupac Amaru, el cacique inca que dio su vida por la independencia de su país, y murió salvajemente ejecutado igual que su familia.

En el año 1781 se inicia el levantamiento en Ayo Ayo, para el cual reúne más de cuarenta mil hombres que sitian la ciudad de La Paz. En poco tiempo se duplicaba el número de insurgentes, como producto de la opresión y las humillaciones que recibían del blanco español.

El cerco era la táctica de lucha, que la emplearon en varias regiones. Bartolina Sisa y Tupac Katari comandaban el cerco de Pampahasi y El Alto, donde se enfrentaron españoles e indígenas. Si bien los indios eran superiores numéricamente, los españoles contaban con armas de fuego.

Fue el levantamiento indígena más extenso del siglo XVIII, no sólo geográficamente sino por el apoyo logrado, al punto que los virreinatos que fueron afectados necesitaron cerca de dos años para sofocarlo.

Una mujer comandante

Al enterarse el español Sebastián Segurola que una mujer comandaba el cerco en Pampahasi, envió un ejército para romperlo. No obstante, Bartolina Sisa logra resistir y obtiene el triunfo. Luego de sostener el cerco pasados tres meses y sin provisiones, el ejército de los españoles fue debilitándose por el hambre.

La Real Audiencia de Charcas envía a destruir el cerco con más de mil quinientos hombres. Sin oponer resistencia, se replegaron los ejércitos indígenas y en esa ocasión los españoles aprovecharon la moral baja de los rebeldes para instigar una traición, ofreciendo una amnistía a quienes se rindiesen.

Oscura traición

Aprovechando el repliegue de los indios, los colonialistas españoles comenzaron a ofrecer el indulto a quienes entregaran o delataran a los cabecillas, lo cual dio muchos frutos.

Ese rumor hizo que Bartolina Sisa, que estaba en El Alto, se trasladara hasta Pampahasi. Cuando descendía por Tembladerani, casi llegando a Sopocachi, la traicionan algunos de sus acompañantes que ya habían tomado contacto con los españoles.

Es tomada prisionera por ellos, y entregada a cambio del indulto, pero finalmente éste no les fue concedido. Bartolina Sisa fue cruelmente torturada, golpeada y humillada por parte del brigadier Segurola, con el fin de obtener información. Sin embargo, a pesar de las agresiones y el sufrimiento, Bartolina Sisa no reveló ningún dato.

La muerte de Bartolina Sisa

A pesar de los intentos por Tupac Katari por liberar a su esposa, tanto pacíficos como bélicos, no logró ningún resultado. Incluso ofreció a cambio de la vida de Bartolina Sisa la del cura Vicente Rojas, y hasta la de él mismo.

Tupac Katari, al mando del segundo cerco, fue atacado por un ejército formado por más de siete mil hombres que venían de Buenos Aires, y comandaba un español sanguinario llamado José de Roseguín. La superioridad en las armas obligó a Tupac Katari a replegarse, luego de una encarnizada batalla.

Tupac Katari fue traicionado por su colaborador más apreciado, el primo de Bartolina Sisa (Tomás Inca Lipe), y capturado en horas de la madrugada, para ser descuartizado públicamente en la plaza de las Peñas.

Bartolina Sisa fue obligada a presenciar la muerte cruel de su esposo por descuartizamiento, y luego de un año de encierro la sentenciaron a muerte, con la condena de atarla a la cola de un caballo que la arrastró por la plaza hasta darle muerte.

El 5 de septiembre de 1782, cuando sólo contaba con treinta y dos años, murió Bartolina Sisa, dejándonos un recuerdo lleno de honra.

Presencia en la cultura popular

Tanto Bartolina Sisa como Tupac Katari son muy populares en la nación boliviana. El nombre de guerra Tupac Katari, tanto como Julián Apaza (el verdadero nombre) y Bartolina Sisa, han sido utilizados como nombres de grupos guerrilleros, partidos políticos, sindicatos, escuelas e inclusive como primer nombre de recién nacidos.

Tupac Katari fue inspiración del movimiento katarista, que se articuló para recuperar la identidad política de la nación boliviana. Su muerte por descuartizamiento es usada simbólicamente para reunir los miembros mutilados del cacique para unirse y volver a ser millones.

Antes de morir ejecutado, se le atribuye una frase en idioma aymara a Tupac Katari que es recordada en Bolivia por los siglos: “a mí sólo me matarán, pero mañana volveré y seré millones”.

Muchos artistas bolivianos dedicaron canciones, pinturas, poemas y todo tipo de expresiones artísticas a los próceres indígenas que se inmolaron por la libertad de su pueblo.

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