Benito Juárez

Benito Pablo Juárez García fue un político y abogado mexicano de origen indígena destacado por sus ideales de justicia social, que llegó a ocupar la presidencia de México y en varias ocasiones ejerció distintos cargos en la administración pública como ministro y diputado. Benito Juárez es conocido como Benemérito de las Américas, por la relevancia de sus contribuciones a la educación gratuita y laica.

Muy reconocido por la reforma de 1859 que separó la iglesia del Estado, estableció las bodas civiles y expropió las propiedades de la iglesia católica, Benito Juárez fue líder de los liberales. En dicha reforma se enfrentó a los conservadores, que fueron derrotados luego de dominar por tres décadas la vida política del país, con lo que luego de definir una fecha de elecciones y ganarlas, asumió en 1861 la presidencia.

Sus primeros años

Benito Juarez nació el 21 de marzo de 1806 en Oaxaca, San Pablo Guelatao, una población situada en la cadena montañosa actualmente llamada Sierra Juarez, en México.

Benito era hijo de Brígida García y Marcelino Juarez, un matrimonio indígena muy humilde de agricultores, que según sus propias palabras eran “indígenas de la raza primitiva”.

Tragedia familiar

Cuando sólo tenía tres años de edad fallecieron sus padres, quedando huérfano. Su madre falleció en al alumbramiento de María Alberta, su hermana, por lo que Benito y sus hermanas Rosa y María Josefa quedaron al cuidado de sus abuelos paternos.

Pocos años pasaron cuando sucedió la muerte también de sus abuelos, por lo que la custodia de Benito Juarez quedó en manos de su tío Bernardino Juarez. Con él trabajó como pastor de ovejas y como peón de campo hasta la edad de doce años.

En esos años en su pueblo no había escuela, por lo que el niño aprendió castellano gracias a su tío Bernardino. Benito Juarez comprendió pronto que la única forma de educarse y aprender a leer era viajando a la ciudad, viviendo en pensiones o como criado de casas de gente rica.

Como su tío no le concede el deseo de viajar a la ciudad, en 1818 se decidió a marcharse del pueblo natal, luego de haber pasado por la difícil situación de tener que elegir entre sus sentimientos y los deseos de educarse. El detonante fue evitar el castigo que le aguardaba tras haber dejado extraviar una oveja.

Sus primeros estudios

Benito Juárez se dirigió a Oaxaca, donde vivía su hermana Josefa que trabajaba como cocinera en la casa de los Maza, una familia rica. Con la aprobación de los dueños de casa, Benito pudo alojarse en el lugar y cuidar la granja por un pequeño salario.

Margarita Maza, la hija adoptiva de Antonio Maza (el dueño de casa) se convertiría muchos años después en la esposa de Benito Juárez.

Pocos días después conoció a Salanueva, un sacerdote franciscano que lo admitió como aprendiz en el oficio de encuadernador, lo recibió en su casa y taller y le ofreció enviarlo a la escuela.

El dolor por la discriminación infantil

En su niñez, Benito Juárez sufría la discriminación, junto a los demás niños de su condición indígena y además pobre. A los niños “decentes” les impartía educación el preceptor, pero a los niños de su condición los instruía un ayudante.

Todo ello lo llevó a abandonar la escuela, a la cual consideraba con un pésimo sistema de enseñanza, decidiendo aprender por su propia cuenta.

El ingreso al Seminario

Benito Juarez sentía gran entusiasmo por aprender, y percibía que los jóvenes seminaristas en esos tiempos gozaban de reconocimiento social y buena educación. A pesar de su repugnancia instintiva por los temas clericales, decidió solicitarle al clérigo Salanueva que lo ayudara para ingresar al seminario de su ciudad.

Salanueva fue un protagonista clave en la formación intelectual de Benito Juárez, por lo que lo llegó a considerar en el futuro como su padrino. Lo convenció de que le permitiese estudiar filosofía, latín y teología, pese a los deseos de Salanueva de que recibiese las órdenes sagradas estudiando teología moral.

A pesar de la oposición de Salanueva, y considerando que su vocación no era el seminario ya que se dormía en clase, aunque aprobaba los exámenes con excelentes calificaciones, abandonó el seminario para dedicarse a estudiar derecho.

Título de abogado

En el Instituto de Ciencias y Artes de Oaxaca, Benito Juárez inició a sus veinte años la carrera de Jurisprudencia, en la que varios profesores eran masones. En 184 la Corte de Justicia del estado le otorgó el primer título de abogado.

Por sus conocimientos del latín, le pidieron en una oportunidad que representara el papel de un romano en una obra teatral de Virgilio.  A causa de su tez morena siguió la sugerencia de un compañero de blanquearse el rostro, quedando con una apariencia grotesca y cómica. Sin embargo fue largamente ovacionado y aplaudido cuando comenzó a recitar su discurso en un perfecto latín que causó admiración.

Luego de recibir el título de abogado trabajó un tiempo en la defensa de causas de comunidades indígenas, lo que lo llevó a viajar de Oaxaca a diversas poblaciones, e incluso a la cárcel. Benito Juarez tenía conocimiento del derecho canónico, y podía leer y hablar el inglés, el francés y el latín.

Su preocupación por la realidad social

Benito Juarez estaba preocupado en general por lo social, y en particular por la realidad de los campesinos. Ello lo llevó a participar muy activamente en la política y a expresar su perspectiva y convicciones liberales.

Trayectoria de Benito Juárez

En 1831 lo designaron en Oaxaca regidor del ayuntamiento. Un año después fue diputado del Congreso de la Nación. Este primer paso lo llevó años después a ser el primer mandatario del país, sorteando para ello grandes dificultades: padeciendo el exilio, sufriendo la cárcel, encabezando una guerra civil y resistiendo el odio de numerosos enemigos.

En 1846 Benito Juárez fue diputado por Oaxaca en el Congreso de la Unión, y un año después fue gobernador (hasta 1852) de su estado natal.

Benito Juárez se opuso firmemente al tratado por el que México perdía en favor de Estados Unidos vastas regiones de su territorio, encontrando cauce para la defensa y construcción de un proyecto federalista. Sin embargo, una vez más los conservadores llegaron al poder con Antonio López de Santa Anna, y Benito Juárez fue exiliado en Cuba.

Bajo la presidencia de Ignacio Comonfort regresó y fue nombrado consejero de Estado, por lo que promulgó leyes que restablecieron la libertad de enseñanza, de trabajo, de imprenta y anularon las prerrogativas del ejército y el clero.

La ideología liberal

Luego de la dominación del país de los conservadores por varias décadas, Benito Juárez llevó a la práctica sus ideas liberales con el dictado de leyes para efectivizar la reforma agraria, la sumisión del ejército al gobierno civil, la libertad de prensa y la separación entre el Estado y la iglesia.

La modernización del Estado lo enfrentó con la reacción conservadora: en los años 1858 a 1860 se dio la guerra de reforma; y a causa de las dificultades económicas que impidieron el pago de la deuda externa, Reino Unido, Francia y España sumieron al país en una situación de guerra con una intervención armada, en connivencia con los conservadores.

La guerra de la reforma

La reacción de los conservadores se hizo conocer como consecuencia de las disposiciones legislativas que Benito Juárez instauró, y que dieron inspiración a la Constitución de 1857, de tenor liberal.

Los conservadores dieron un golpe de estado planificado en el llamado plan de Tacubaya en el cual pactaron con Comonfort. Luego del golpe de estado Benito Juárez es encarcelado, con lo que estalla el conflicto civil llamado la guerra de la reforma.

Como Benito Juárez era presidente de la Suprema Corte de Justicia, y habiendo conseguido huir, se convirtió en presidente legítimo de acuerdo con el mandato de la Constitución.

Se refugió en Panamá debido a la presión de sus enemigos, y regresó en el mes de mayo de 1858 con el fin de establecer su gobierno en Veracruz.

Desde ese lugar expidió la legislación de la reforma proclamando otra constitución, aún más radical que la anterior. Con ayuda de los Estados Unidos, que reconoció la legitimidad de su gobierno, fueron finalmente derrotados los conservadores en el año 1860.

Sus últimos años

Si bien muy pocas de las realizaciones de Benito Juárez fueron duraderas, la historiografía reconoce su nombre como capital para el liberalismo mexicano del siglo XIX. Es muy valorada su entrega a los ideales de justicia social en defensa de los más desamparados.

Tras su muerte, Benito Juárez fue declarado por el Congreso Benemérito de la Patria y de las Américas.

Sus últimos años fueron muy convulsos, hubo revueltas y conflictos de toda índole. Proliferaban el bandolerismo y los grupos de guerrilla revolucionaria.

Por otro lado, el sistema constitucional que había logrado instaurarse luego de arduas luchas en contra de una poderosa reacción opositora, comenzaba a ser desacreditado con acusaciones de fraude electoral.

Sumado a ello, nuevas reformas de Benito Juárez resultaron impopulares, criticadas por la concentración del poder en sus manos. Los temores de su partido de que el presidente intentara perpetuarse en el poder motivaron la reacción de colaboradores más cercanos, que desertaron pasándose a la oposición.

Acusado también de dictador, Benito Juárez venía soportando dolencias cardíacas que lo llevaron a la muerte el 18 de julio de 1872.

Luego de su fallecimiento surgieron más deserciones en su partido que desembocaron en la dictadura longeva de Porfirio Díaz.

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