Bernardo Reyes

Bernardo Reyes fue un reconocido militar mexicano a quien se le reconoce el haber conseguido un notable progreso económico e industrial durante su mandato como gobernador del Estado de Nuevo León.

Los escritores Alfonso Reyes y Aurora Reyes fueron hijo y nieta respectivamente de Bernardo Reyes, a quien también le interesaba la literatura como campo de conocimiento y dejó escritas unas memorias que han sido muy importantes para comprender las cuestiones relacionadas con la política de esa época.

Bernardo Reyes nació en Guadalajara el 30 de agosto de 1850 y desde pequeño se vio involucrado a las fuerzas armadas. A los 15 años se alistó en el ejército para combatir en la invasión francesa de la Intervención y en poco tiempo alcanzó una notoriedad en el cuerpo que le llevó a convertirse en coronel a los veintipocos años de edad.

Su pasión por la política y la búsqueda de un país próspero le llevaron a presentarse como gobernador del Estado de Nuevo León, en cuyo cargo reformó algunos aspectos relacionados con la explotación industrial que llevaron al territorio a un auge de prosperidad económica.

Durante mucho tiempo fue la mano derecha de Porfirio Díaz, a quien admiraba y se consideraba preparado para suceder.

Exilio y revuelta

El deseo de Reyes de suceder a Porfirio Díaz no pudo llevarse a cabo, aunque luchó por ella hasta el final. Una vida de soledad, exilio y una muerte dolorosa y agresiva fue todo lo que supo ver.

El poeta Rubén Darío definió a Bernardo Reyes como un soldado leal y nombre pese a su aspecto militar.

Su enemistad con Madero lo llevaron a exiliarse en Europa cuando éste se hizo con la presidencia. Entre ambos políticos existía una diferencia muy clara: mientras Madero veía como camino posible para la prosperidad la paz y la democracia, Reyes consideraba que ningún cambio era posible si no se efectuaba desde las armas. Por eso no dudó en actuar contra el gobernante haciendo uso de sus recursos y su experiencia como militar.

Desde su exilio preparó una sublevación contra el gobierno de Francisco I. Madero. Durante su ausencia el maderismo había cobrado una fuerza ineludible y Reyes consideró imprescindible planear su regreso para enfrentarlo y conseguir liderar la revolución. No obstante, el plan falló y tanto él como sus aliados fueron encarcelados por considerarse rebeldes a la causa nacional.

Durante el tiempo que estuvo preso, Reyes, pendiente del veredicto de su juicio, aprovechó para aliarse con otros rebeldes antimaderistas y preparar un movimiento de revuelta. Cuando el 3 de marzo de 1912 Pascual Orozco se levantó contra el presidente, el plan ya estaba en marcha.

Poco tiempo después la Escuela Militar de Aspirantes de Tlalpan se levantó contra el gobierno y como primera iniciativa liberaron a los rebeldes entre los que se encontraba Reyes.

En un intento por derrocar al gobierno intentaron ocupar el Palacio Nacional, pero la fuerza que lo protegía opuso resistencia y en el camino Bernardo Reyes sufrió una caída al ser alcanzado por una ráfaga de ametralladora.

Reyes falleció así el 9 de febrero de 1913. Este golpe de estado se conoce como el “cuartelazo” y es uno de los hechos más decisivos en la historia de México del último siglo, de cuyo liderazgo fue protagonista Reyes.